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Bodas de Isabel de Segura. 25ª Edición. 18-21 Febrero 2021. Faltan

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La Abadía de San Arnoldo de Ambar
Año de fundación: 2012

Foto: Igastroaragon.com
Históricamente la cerveza fue desarrollada por los antiguos pueblos elamitas, egipcios y sumerios. Las evidencias más antiguas de la producción de cerveza datan de alrededor de IV milenios A.C. y  fueron halladas en Godin Tepe, en el antiguo Elam (actual Irán).

Algunos la ubican conjuntamente con la aparición del pan entre 10000 y 6000 A.C. ya que tiene una parecida preparación agregando más o menos agua. Parece ser que las cervezas primitivas eran más densas que las actuales, similares al actual pombe africano, de culturas igualmente primitivas.

Según la receta más antigua conocida, el Papiro de Zósimo de Panópolis (siglo III), los egipcios elaboraban la cerveza a partir de panes de cebada poco cocidos que dejaban fermentar en agua. Su cerveza fue conocida como zythum, que es palabra griega, pero en una fase más tardía.


Los celtas conocían la elaboración de la cerveza y llevaron consigo este conocimiento cuando se extendieron por la península ibérica, donde su uso y su elaboración se desarrolló muy pronto.
Foto: Antonio Samper
La cerveza propiamente dicha aparece en Europa en el siglo XIII, en la medida en que el concepto de cerveza incluye el amargor propio del lúpulo. El malteado ya se había inventado antes. En el primer capítulo de sus 'Études sur la bière', Pasteur hace notar que cuando se dice que en el siglo IV A.C. ya Teofrasto hablaba de «cerveza», en realidad no hablaba de cerveza, ni de cervoise, ni de beer, sino de vino de cebada, de οίνος εκ κριθεόν. Atribuir un origen muy antiguo a la cerveza se hace sobre la base de proporcionar un concepto muy amplio de lo que haya de entenderse por cerveza.

Esta bebida tiene casi tanta historia como la propia humanidad por lo que no era difícil que la cerveza también entrase a formar parte de las doctrinas religiosas de una u otra manera. Los monjes, en sus monasterios y abadías, tuvieron una gran trascendencia en la cultura cervecera, llegando a ser precursores de algunos de los estilos más importantes de esta bebida, y por lo tanto tenían que dar las gracias a algún santo por permitirles crear tan delicioso brebaje.

Durante muchos años el consumo de alcohol estuvo mal visto por parte de la iglesia católica, que no llegó a prohibirlo pero si a moderar su consumo.
Foto: VP Fotografía
Los «santos de la cerveza», que en su mayoría eran monjes y monjas, fueron pioneros en las técnicas de elaboración de la cerveza y promovieron el consumo de cerveza entre los desnutridos. Según los informes, tanto los santos universales como los locales han realizado milagros, ya sea durante sus vidas o después de ellas, que involucraron a la clase trabajadora y la cerveza. Otros santos fueron designados porque representan regiones productoras y consumidoras de cerveza o por estar estrechamente relacionados con alguno de sus ingredientes básicos.

Se estima que hay en torno a 20 santos patronos relacionados de una u otra manera con la cerveza, unos con mayor protagonismo que otros, pero quizás el primero de todos ellos, y curiosamente no reconocido oficialmente, fue San Benito de Nursia (480-547), fundador de la orden de los benedictinos y considerado el iniciador de la vida monástica en Occidente, quien dictaminó que los monjes debían ser autosuficientes en todos los aspectos, de ahí que comenzaran a ser grandes elaboradores de quesos, miel y cervezas, de la cual se les permitía beber hasta varios litros al día y llegó a ser su único sustento en época de ayuno.

Los dos “Arnoldos”

Casualmente hay dos santos relacionados con la cerveza que llevan el mismo nombre, aunque solo uno de ellos es considerado oficialmente como el Santo Patrono de los cerveceros, San Arnulfo (también conocido como Arnoldo, o Arnaldo) de Metz .

San Arnulfo de Metz (*582 640) nació el 13 de agosto de 582 en los alrededores del río Mosela en la localidad de Lay-Saint-Christophe, en el distrito de Nancy en una región llamada Austrasia en lo que hoy es el suroeste de Francia, en el seno de una familia acomodada.
SAN ARNOLDO DE METZ
Fue enviado durante su adolescencia a cursar sus estudios en el Palacio de Metz, para ser iniciado en las diversas ramas del gobierno.Su sabiduría y habilidad lo llevaron con el tiempo a posicionarse como uno de los principales ministros del rey Teodeberto II, distinguiéndose como comandante militar y en la administración pública.

Ya adulto, Arnulfo se casó con una mujer de la nobleza llamada Doda, con quien tuvo dos hijos, Ansegis y Clodulfo, pero sus pensamientos frecuente se enfocaban en temas religiosos.Fue así que años después, junto a su amigo Romarico, oficial de la corte al igual que él, decidió planear un retiro hacia la abadía de Lérins, evidentemente con el propósito de dedicar su vida a Dios.
Durante ese tiempo, la sede episcopal de Metz quedó vacante y como consecuencia, a la edad de 32 años, el año 612, Arnulfo fue consagrado Obispo de Metz.
Desde ese momento,  Arnulfo llevó adelante una vida virtuosa, siempre dando el ejemplo para sus súbditos, tanto en lo puramente eclesiástico, como en lo político, ya que se erigió como uno de los principales consejeros del rey Dagoberto I. De hecho, fue clave en la declaración de importantes edictos que decretaron que las tierras hereditarias no eran permanentes; y que los obispos debían ser elegidos por los feligreses y no más a dedo por el rey.

En esa época, Arnulfo constantemente alertaba sobre el peligro para la salud de tomar agua, que resultaba nociva.  Por aquella época, como es fácil imaginar, la salubridad del agua brillaba prácticamente por su ausencia, por lo que era bastante frecuente que la gente enfermara por beberla en condiciones deficientes, procedente de ríos, pero en especial lagunas y estanques. Esta contaminación incluía en muchos casos la bacteria de la peste, por lo que Arnulfo solía prevenir a los miembros de la Iglesia recomendándoles beber cerveza. Sin saberlo, al hervir el agua para preparar la cerveza, esta quedaba libre de los gérmenes que producían las enfermedades.  

San Arnaldo observó que precisamente el clero enfermaba menos del estómago por este motivo, y por ello directamente le adjudicó a la cerveza propiedades sanadoras, cuando en realidad se debía a la introducción del agua hervida al proceso de elaboración. 


Foto: Kino Jam
Se dice que durante la peste introdujo su crucifijo en una olla caliente con cerveza y tras una bendición la limpió de todos sus males instando a todos los allí presentes a beber de ese bendito hervidor.

Quince años más tarde, en el año 627, San Arnulfo se trasladó a la abadía de Remiremont, Francia, donde construyó una pequeña capilla en la que daba refugio a leprosos y a otros rechazados por la sociedad. Sus últimos años llevó una vida ermitaña y murió  el 18 de julio de 640,, siendo enterrado en su capilla de la montaña por su mejor amigo. De ahí que cada año, en esa fecha, se celebre San Arnulfo.

El milagro de la cerveza

Fue un año después de su muerte cuando los ciudadanos de Metz pidieron que su cuerpo fuera exhumado y llevado a la ciudad de Metz para enterrarlo en la iglesia local, lugar donde solía predicar las virtudes de la cerveza.
La solicitud de los feligreses fue concedida. El viaje para llevar el cuerpo de Arnulfo de regreso a Metz era caluroso, largo y agotador, por lo que al pasar la procesión ceremonial por la ciudad de Champignuelles, los fieles se detuvieron en una taberna local a comprar cerveza, pero desafortunadamente sólo quedaba disponible apenas el equivalente a una jarra que tendrían que compartir entre todos. 
Fue en ese momento que uno de los feligreses, llamado Duc Notto, exclamó: “la poderosa intercesión del beato Arnulfo nos proveerá lo que falte” y a partir de ese momento, el contenido de la jarra nunca se terminó y toda la gente pudo beber cerveza hasta satisfacer su sed.
A esto se le conoce como el milagro de la cerveza y es la razón por la que Arnulfo acabó convirtiéndose de cara a la Iglesia Católica en San Arnulfo de Metz, y tanto ésta como la Ortodoxa consideran a San Arnulfo el Santo Patrono de los Cerveceros, cuya fiesta se celebra cada 18 de Julio y al que se le atribuye la famosa frase: «Del sudor del hombre y del amor de Dios, la cerveza vino al mundo»

San Arnoldo de Soissons

El segundo de ellos es Arnoldo de Soissons (1040-1087), quien  es considerado el Santo patrono de los recolectores de lúpulo, probablemente porque  nació en el Brabante Flamenco, en una pequeña ciudad llamada Oudernaarde en el año 1040, región famosa por ser productora de tan aromática planta.

Arnaldo, hijo del caballero Fulbert, en su juventud fue soldado y más tarde monje benedictino de la abadía de Saint-Medard de Soissons. Años más tarde llegó a ser nombrado obispo de Soisson, y con 47 años ya había conseguido cumplir los requisitos para ser nombrado santo por la Iglesia Católica. 


SAN ARNOLDO DE SOISSONS
Pero sin embargo, la fe y la determinación de Arnaldo no estuvo siempre ausente de dudas y tentaciones. Llegó a huir de su internamiento clerical en varias ocasiones, apartándose de sus obligaciones y responsabilidades con la orden religiosa a la que pertenecía. Cuenta la leyenda que en la primera de sus escapadas, siendo abad del monasterio, fue un lobo quien le obligó a regresar a la abadía. 

Y este no fue el último intento de fuga del santo, ya que tras su nombramiento como Obispo igualmente intentó dejar tierra de por medio. Años más tarde consiguió su propósito de salir de la abadía pero no para dejar definitivamente los hábitos sino para fundar otra abadía: la de Sant Peter de Oudenburg, donde finalmente comenzó a dedicarse a los menesteres que con el tiempo le hicieron célebre: hacer cerveza.

En plena Edad Media la cerveza era uno de los productos más importantes dentro de la alimentación de la sociedad y en especial formaba parte de la dieta habitual del clero, que incluso llegaban a utilizarla como soporte para las largas y duras jornadas de ayuno de la Cuaresma. 

A Arnold de Soissons también se le atribuye una mejora en el proceso de elaboración de la cerveza ya que mientras trabajaba en el colmenar mientas que tejía las mallas de paja para las colmenas del apiario de la abadía, el abad se dio cuenta de que los conos de paja podían usarse como filtro para conseguir que tuviera aún menos impurezas la cerveza. Por este motivo aparece representado en ocasiones, rodeado de abejas como sucede en los certificados de la Confederación de los Cerveceros Belgas.

Convencido totalmente de las benignas propiedades de la cerveza, se dedicó a difundir por las villas y aldeas de la región, la idea que la cerveza era un auténtico "don de salud" como así lo llamaba. Incluso llegó a llamarla "regalo de la vida".  Se dice que consiguió sanar a enfermos usando cerveza, y en su campaña de concienciación sobre las bondades de la cerveza salvó muchas vidas durante los tiempos de la peste en el siglo XI, por lo que no es de extrañar la alta consideración que tenía el santo hacia la cerveza.

Además, como a todo santo, a San Arnaldo se le atribuyen varios milagros, como el sucedido tras el derrumbe del techo de un monasterio de Flandes que dejó sin suministro de cerveza a los monjes y a las tabernas del pueblo. Arnold de Soissons le pidió a Dios que multiplicara las barricas de cerveza que quedaban para el consumo de todos y su petición fue concedida, por lo que se ganó su canonización como santo.

Otro de los milagros ocurrió durante una plaga devastadora, cuando abrió al público las reservas de cerveza de su monasterio y salvó a un pueblo entero de la muerte.

Todos ellos fueron  reconocidos por el concilio celebrado en Beauvais en 1121, siendo canonizado como santo posteriormente en 1131.
Sus reliquias descansan en la pequeña iglesia de la abadía que fundó, San Peter de Oudenburg . Su fiesta es el 14 de agosto.

Realizar milagros relacionados con la cerveza no era la única manera de terminar siendo un santo cervecero. Otros hombres y mujeres terminaron optando a esta condición gracias a su contribución al proceso de elaboración de la cerveza o al estudio o cultivo de alguno de sus ingredientes principales. 

Milagros a parte, la invocación de Santos y Santas para bendecir o proteger cualquier cosa, incluida la cerveza, se ha dado durante cientos de años, pero esto también incluía su parte opuesta o su cara menos amable. Los santos servían para agradecer y pedir cosas buenas pero cuando lo que llegaba no era bueno había que buscar culpables, y teniendo en cuenta que el proceso de elaboración de cerveza en aquella época no se comprendía del todo, principalmente por el desconocimiento del proceso fermentativo, cuando una cerveza salía mala o no estaba en condiciones para su consumo enseguida se echaba mano de los malos espíritus y las conocidas como brujas de la cerveza para eximirse de toda culpa. Se dice que la última quema de una bruja de la cerveza fue entre los años 1600 y 1700.

Fuentes:  Steve Frank & Arnold Meltzer (beerhistory), allaboutbeer, churchpop, Wikipedia, delgranoalacopa.com

Ubicación en la Villa: Plaza de La Catedral


Más información: www.ambar.com