Bodas de Isabel de Segura. 23ª Edición. 14-17 Febrero 2019. Faltan

Militia. El arte de la guerra.




Durante la Edad media, no existen grandes ejércitos con organización permanente sino que se reclutan y forman cuando la guerra lo hace necesario. Las gentes de clase social más bajas obligadas por los señores, las órdenes militares en su lucha contra el infiel, mercenarios y buscadores de fortuna, y, por supuesto, los caballeros, componían estos heterogéneos ejércitos. Existían también milicias señoriales y concejiles, que actuaban en ocasiones por iniciativa propia. Los caballeros de estas milicias concejiles recibieron una serie de privilegios que, en parte, los equipararon a los de linaje, a cambio de mantener «caballo y armas».


Almogávares - Gentes de algarada
El nombre de almogávar proviene del árabe “al-mogavar” (el que hace algaradas o correrías). Debido al rápido avance reconquistador quedaron amplias regiones en las que apenas existía autoridad política o militar, donde los almogávares se dedicaban a buscar el botín.

Caballeros de la Villa
Los caballeros de la villa constituían la élite de la sociedad turolense. Para poder ostentar el estatus de caballero según el Fuero era necesario disponer de un caballo de silla valorado en al menos 200 sueldos jaqueses. Además de esta posesión, de cara a lograr la exención fiscal de que gozaban los caballeros, también se debía poseer un equipamiento militar mínimo. Éste incluía silla para el caballo, además de lanza, escudo, capacete de hierro y perpunte con lóriga o lorigón.

Real y militar Orden de Caballeros del Dragón de San Jorge
En 1225 Jaime I tomó la decisión de crear una cofradía en la villa de Teruel mientras marchaba de camino hacia Valencia. Fue puesta bajo el patrocinio de San Jorge y tomó como sede la iglesia de San Miguel. En ella ingresó el propio monarca como primer cofrade junto al resto de miembros de la caballería local turolense. Esta creación debió responder a la necesidad de motivar a los caballeros a participar en la futura conquista del Reino de Valencia.

Caballeros Santiaguistas de la Encomienda de San Marcos de Teruel
El origen de la Encomienda de San Marcos de Teruel va indisolublemente unido a la figura de doña Sancha Pérez de Azagra, y de su esposo, don Lope de Varea, quien en su testamento, pidió ser enterrado en la desaparecida iglesia de San Marcos, perteneciente entonces a la Orden de Santiago.

Casa Santiaguista de la Merced y de Redención de Cautivos
Hasta 1190 la Encomienda santiaguista de Uclés, Encomienda Mayor de Castilla, apenas había extendido sus dominios más allá del territorio castellano. Es entonces cuando hace su entrada en el señorío de Albarracín, dejando Fernando Ruiz de Azagra en su testamento algunas posesiones a los santiaguistas. Lope de Varea y su esposa, doña Sancha Pérez de Azagra, intervendrán para que la Orden de Santiago se instale en Teruel.

 Encomienda Templaria y Hospitalaria
Aunque antes de morir Alfonso I en 1134 templarios y hospitalarios ya contaban con posesiones aisladas en territorio aragonés, su importancia crecerá a raíz de su testamento. En él se legaba el Reino de Aragón al Santo Sepulcro, el Temple y el Hospital. No se cumplió la voluntad real y terminaron reinando sucesivamente Ramiro II y Ramón Berenguer IV. Este último consiguió la renuncia de las órdenes al testamento a cambio de propiedades y privilegios.

 Frayles de Santa María de la Selva Mayor
La historia de la Gran Selva se remonta al siglo XI. Fray Gerardo de Corbie, hastiado de la opulencia del monaquismo oficial, fundó un pequeño convento cerca de Burdeos (1079). La espesa vegetación que lo rodeaba hizo que fuera conocido como abadía de la Sauve-Majeure o Grande Sauve. Aunque el fundador pretendía que se convirtiera en un lugar de retiro, pronto alcanzó gran pujanza debido a su proximidad al Camino de Santiago, siendo objeto de donaciones por los reyes aragoneses.

Orden de Calatrava
Esta orden militar se fundó en 1158, teniendo como finalidad inicial la protección de la frontera toledana contra las incursiones musulmanas. Ese año Sancho III de Castilla encargó al abad Raimundo, del monasterio cisterciense de Fitero, la defensa de la posición avanzada de Calatrava, cuyo nombre adoptaría la Orden. A la muerte de Raimundo fue elegido un maestre secular. En 1164 el Papa Alejandro III confirmó su regla, pasando a depender del abad de Scala Dei (Gascuña, Francia).

Orden de San Salvador de Monreal
Tras conquistar Zaragoza en 1118 y vencer a los almorávides en la estratégica batalla de Cutanda (1120), Alfonso I fundó la Cofradía Militar de Belchite (1122). Posteriormente, entre los años 1124 y 1128, será cuando El Batallador instaure una nueva cofradía militar en Monreal con el nombre de Militia Christi o Militia Dei, imitando las órdenes de Tierra Santa. Con su creación pretendía que Monreal (“mansión del rey celestial”), se convirtiera en escala obligada en el camino a Jerusalén.

Trebuchetarius
Durante la Edad Media las máquinas de asedio eran uno de los bienes más preciados de los que podía disponer cualquier ejército, ya que eran muy pocos los ingenieros de la época capaces de construirlas y hacerlas funcionar de forma correcta. Es más, en las Partidas de Alfonso X el Sabio se llegaba a establecer el perdón total para cualquier reo, por muy grave que fuera el delito que hubiera cometido, si era capaz de construir una máquina de guerra para el rey. 

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