
Rabadanes
(Magister Pecoris) |
Año de fundación: 2026
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Cuando hablamos de la Edad Media, pocas figuras de la Península Ibérica representan mejor la dureza, el conocimiento del terreno y la sabiduría ganada con los años que la del rabadán.
Más que un pastor, al rabadán se le acuña el cargo de jefe del rebaño. Era la persona que conocía los caminos, las inclemencias del tiempo, los diferentes suelos que se transitaban y quién tenía un gran conocimiento sobre el ganado.
En los largos desplazamientos trashumantes, él era quien tomaba decisiones, quien guiaba y protegía, quien organizaba descansos, resolvía conflictos, y negociaba con propietarios de tierras o con concejos.
Asimismo, esta figura era la encargada de evitar cualquier daño a cultivos locales, haciéndose responsable en caso contrario, y ocupándose de pagar a las personas afectadas.
En aquella estructura ganadera medieval, el rabadán estaba por encima de zagales, manseros o ayudantes. Era el referente humano y técnico del grupo.A menudo actuaba como representante legal del rebaño, con autoridad para firmar contratos y tomar decisiones en nombre del propietario.
Esa confianza no era gratuita: normalmente, el rabadán era un hombre con años de experiencia, respetado por su pericia, conocedor de los ritmos del ganado y de los montes que coronaban el reino de Aragón. Su retribución era mayor, y su palabra, ley dentro del rebaño.
| Ubicación haima: Plaza de Toros |
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