
Escribanos del Concejo
(Scribae) |
Año de fundación: 2006
|
Según el Fuero, el escribano era el segundo magistrado de la
escala concejil, responsable de que funcionara la maquinaria administrativa.
Además de las condiciones que se requerían para ser juez,
los escribanos debían saber leer y escribir, tener capacidad para comprender el
Fuero e interpretarlo y poseer los conocimientos necesarios para llevar la
contabilidad del Concejo.
Estas especiales condiciones imitaban el acceso al cargo, debiendo rendir cuentas ante la asamblea de
vecinos al final de su mandato. Aunque el primer escribano documentado en
Teruel, de nombre Petrus, data de 1200, probablemente esta figura existiría ya
desde el nacimiento de la villa. El escribano dirigía la escribanía municipal,
debiendo dar fe de todos los acuerdos
adoptados. También validaba los documentos con el sello del Concejo, cuya
custodia le era encomendada, además de redactar los censos de los
contribuyentes, por lo que también era
conocido como Juez del Padrón.
El Fuero era muy exigente con el oficio de escribano: “ si el escribano es declarado culpable de falsedad o de fraude, o cambia, borra o añade algo en el Libro de los Juicios sin orden del señor Rey o del Concejo, y el daño llega a cien sueldos, páguelos doble; de cien para arriba, si es cogido en fraude, como se ha dicho, o cambia algo en el Libro sin una orden y se le prueba, como el fuero ordena de los jurados, peche el doble del daño que por ello se produzca y, además, cien maravedís alfonsís. Pero si no quiere o no puede pechar, córtesele el pulgar derecho sin excusa alguna, y el importe total de esta pena destínese a la construcción de torres y muros.”
Premio Defensor de Tirwal 2006
Mejor Grupo en el Desfile |
| Ubicación haima: Plaza San Juan |
|
