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lunes, 4 de noviembre de 2019

Gran éxito de público en la celebración de la II Noche de las Ánimas


Fotos: Javier Escriche /Miguel Angel Artigas (Diario de Teruel) - Jesús Durán (Eco de Teruel)


Las Ánimas de la Noche de Difuntos recorrieron el sábado por segunda vez las calles de Teruel, en medio de una gran espectación y ante un gran número de espectadores. Si el pasado año la lluvia y el frío determinó la afluencia, tanto de público como de participantes en la terrorífica comitiva, la buena temperatura  y el gran número de turistas que pasan en la ciudad el puente arropó al cortejo en todo momento.

La tradición de la Noche de las Ánimas es nueva pero no tanto. En Teruel la del sábado fue la segunda edición, y su liturgia asociada, la rogativa de las Ánimas o la leyenda del Sonido de las Almas es de nuevo cuño, escrita por turolenses como José Manuel Alba o José Baldo entre otros, pero apelan a una costumbre arraigada en el acervo cultural.

Si se quiere esta Noche de las Ánimas es algo así como Halloween quitándole los caramelos y el factor festivo que adquirió en Estados Unidos antes de emprender su reciente viaje de vuelta al viejo continente, pero hunde sus raíces en los antiguos ritos celtas –que tuvieron lugar profusamente en la antigua península Ibérica–. Estas fechas coincidían con el inicio de un periodo nuevo, con la siembra del cereal, y eran tan significadas que había que contar con el beneplácito de los difuntos para que el grano arraigara bien en la tierra y procurase una buena cosecha.

Pero ya se sabe que con el advenimiento en el siglo IV del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, que ya ni era imperio ni romano, todos estos ritos paganos se eliminaron o, cuando fue imposible, se cristianizaron, de forma que el 1 y el 2 de noviembre terminarían siendo el día de Todos los Santos y de los Difuntos, respectivamente.

Al margen de todo eso esta tradición, en lugares como Trasmoz, Moyuela o Soria, inspirada por la terrorífica leyenda El monte de las Ánimas de Becquer, se celebra desde hace varios años, y nada impide que en Teruel, muy entroncado con el romanticismo becqueriano a través de sus Amantes, no pueda hacerse a partir de ahora.

El pasado año la climatología castigó la primera edición de la Noche de Ánimas, primero por la lluvia, que obligó a retrasarla un día, y segundo por el frío, que probablemente restó participación. Una de las novedades ese año fue adelantar una hora la celebración de la procesión mística, con el objetivo de que las temperaturas no fueran tan determinantes y fuera más cómoda tanto para los participantes como para las familias que quisieron presenciar el recorrido en alguno de sus puntos.

En torno a las 18 horas comenzaron a concentrarse los participantes en la Noche de Ánimas y algunos curiosos en el punto de venta de velas que instaló la Asociación Española Contra el Cáncer en la plaza del Seminario. Media hora después ya eran todo capuchas y capas blancas u oscuras, preceptivas para tomar parte en el desfile y sobre las siete y media comenzó la comitiva.

Lo hizo al son de la rogativa de ánimas compuesta el pasado año ad hoc por José Manuel Alba e interpretada por el grupo de música tradicional de Santa Cecilia junto a Lugh, y la cantinela Almetas del purgatorio/ Ánimas que van rondando /Almetas que por la noche/ Por las calles van vagando, que iban entonando cada vez más personas.

La música, la solemnidad, los atavíos, las luces de los hachones y los cirios y la estrechez y oscuridad de los callejones turolenses –allí donde fue posible el Ayuntamiento apagó el alumbrado público para que los espíritus del purgatorio se encontraran como en casa– consiguió un efecto sugestivo espléndido, más si cabe que el del cortejo fúnebre de Diego e Isabel. Otra de las novedades de este año ha sido precisamente que se incluyeron en el recorrido algunos de los callejones más estrechos y poco concurridos del Centro Histórico con ese objetivo. “Hay que pasar por el Torico, porque hay que pasar por el Torico”, asume José Manuel Alba, compositor de la letanía y uno de los organizadores de la Noche de las Ánimas, “pero la sensación cuando recorres las pequeñas calles alumbrado solo por las velas es tremenda”.

Lo atípico del recorrido provocó no pocas escenas divertidas de personas corriendo de un lado para otro, a través de calles oscuras, buscando las antorchas que encabezaban la comitiva. El cortejo místico salió del Seminario por San Martín y recorrió la calle Francisco Piquer, plaza Anselmo Polanco, Rubio, Tozal, Muñoz Degraín, Tomás Nougués, Tomás Lozano, San Juan, Plaza del Torico y Amantes hasta la plaza de la Catedral, donde terminó en torno a algo más de una hora después. A lo largo del camino, las Ánimas de la Noche, que iban a anunciando su paso con escalofriantes alaridos, incorporaron las almas de cuatro turolenses ilustres, Matías Abad, Segundo Chomón, Dolores Romero y la Volpini, soprano esposa del Tenor Marín. Ninguno de los cuatro merecía vagar por el purgatorio, pero así son las cosas.
 
En la catedral el acto final se recortó algo en duración con respecto al del año pasado, pero se leyó de nuevo El Sonido de las Almas. Jesús Cuesta puso voz al excelente relato de José Baldo, que mantuvo en vilo durante un buen rato al númeroso público que se dio cita. Baldo ya ha demostrado en el Concurso de Microrrelatos de Mirambel Negro o a través de los cuentos que ha publicado en DIARIO DE TERUEL que es un maestro en crear suspense y en derramarlo después sobre el lector dejándole con el corazón en un puño. 

En El Sonido de las Almas, Baldo inventa una historia con resonancias becquerianas y brillos a lo W. W. Jacobs y hasta, si apuras, Stephenkinianos, que empasta muy bien con el imaginario popular turolense; la maldición del amor prohibido, la Catedral de Santa María de Mediavilla e incluso con los acordes del órgano que todavía resuenan cada año con el ciclo que organiza en la Milagrosa Jesús María Muneta. 

Y hablando de sonidos, como buen músico trompetista, José Baldo se las arregla para meter en su tenebroso relato un detalle delicioso, una referencia al acorde místico que la genialidad y la locura de Aleksandr Skriabin se sacaron de la manga a principios del siglo XX. Un Do, un Fa sostenido, un Si bemol, un Mi, un La y un Re cuyo sonido simultáneo no hay sensibilidad en el mundo que no perciba como algo absolutamente terrorífico y preapocalíptico. Si el caos tiene que llegar algún día, lo hará tal noche como ayer y lo último que escucharemos serán esas seis puñeteras notas.
(Texto: Miguel Angel Artigas - Diario de Teruel)


Vídeos de la Noche de Ánimas 2019 
(Jesús Durán - Eco de Teruel)


Comitiva Centro Histórico

Final Plaza del Ayuntamiento


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